Me recuesto en la arena caliente; frente a mí, el mar resplandece como millones de diamantes. Siento la brisa recorrer mi rostro y barba. Al fin descanso de tantas grandes aventuras.

De pronto, la tierra tiembla, el gran mar se estremece y frente a mí una gran sombra emerge del mar, es tan grande que cubre el sol.

  • ¿Kanaloa?
  • Llevo años sin verte viejo amigo.
  • ¡Qué honor tenerte frente a mí, dios del mar!
  • Yo, Kanaloa vengo a entregarte un tesoro perfecto para recompensarte por tu largo viaje: ten una Mango Mosaic,
    fría, refrescante y con el toque tropical que tanto te gusta.
  • ¡Disfrútala viejo amigo! Tengo que retirarme, pero pronto nos volveremos a encontrar.